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de la Academia figura lo siguiente: Arturo Maccanti Rodrigues.
No se escribe Rodrigues, sino Rodríguez. Y no se trata de una
errata, porque no está el acento ortográfico ni la \
z\. Es penoso comprobar tan bajo nivel de formación en una
institución que debería ser modélica. Probablemente,
ustedes no lo sentirán así; pero, al menos, convendrán
conmigo en que aquí viene muy bien aquello de que la mujer
de César no sólo debe ser honesta sino parecerlo.
Así que, dicho sin acritud, deberían hincar más
los codos ustedes mismos y aprender a escribir sus propios nombres
correctamente, en lugar de dar consejitos a los periodistas, como
hacen algunos de ustedes de vez en cuando.
Respuesta: El segundo
apellido del poeta, Premio Canarias y académico de número
de la Academia Canaria de la Lengua don Arturo Maccanti se
escribe Rodrigues, con s final y, consecuentemente, sin tilde,
y no Rodríguez, con z final y, consecuentemente, con tilde,
porque su madre, doña María Rodrigues Nóbrega,
era natural de Portugal, y en la lengua portuguesa los nombres patronímicos
del tipo morfológico del que nos ocupa acaban todos en ese,
como se advierte, por lo demás, en los nombres propios de tantos
portugueses ilustres, como los escritores Francisco Rodrigues Lobo,
Urbano Tabares Rodrigues, José Cardoso Pires, Francisco Gomes
de Amorim, Fernáo Mendes Pinto, el político y escritor
Manuel Teixeira Gomes, el pintor Pedro Nunes, la fadista Amália
Rodrigues, el compositor Emmanuel Nunes, el escultor Diogo (sic) Pires,
el historiador Fernáo Lopes, el político Francisco Higino
(sic) Graveiro Lopes, etc. Incluso, en el Océano Índico,
existe una isla volcánica del grupo de las Mascareñas
que se denomina Rodrigues, precisamente por haber sido descubierta
por los portugueses, en el año de 1645.
Esta
diferencia ortográfica entre el español y el portugués
no es algo caprichoso o arbitrario, como podría pensarse a
primera vista, sino que tiene, como es natural, su razón histórica:
la originaria consonante africada dental sonora del antiguo sufijo
patronímico iberorromance -ez (variantes antiguas iz, -az,
-oz e incluso -uz) (según el parecer de Ramón Menéndez
Pidal Antonio Tovar, Rafael Lapesa, etc., procedente de un sufijo
prerromano de sentido posesivo o de pertenencia) adoptó soluciones
fonéticas (y consecuentemente ortográficas) distintas
en estas dos lenguas neolatinas de la Península Ibérica.
De un lado, en el español septentrional, primero perdió
el momento oclusivo, y se convirtió en fricativa (como su correspondiente
sorda), luego perdió el rasgo sonoro y se igualó con
la sorda y, por último, adelantó un grado su punto de
articulación y se hizo interdental (con la finalidad de aumentar
el margen de seguridad con la sibilante alveolar /s/), dando como
resultado la actual zeta castellana. De ahí que la consonante
final de los apellidos Pérez, Núñez, Méndez,
López, Rodríguez, etc., sea hoy en el español
escrito z y que, consecuentemente, estas palabras graves o llanas
lleven tilde, porque en español se le pone tilde a toda palabra
grave o llana que no acabe en vocal o consonante n o s. De otro lado,
en portugués (y también en el español meridional),
la mencionada consonante africada dental sonora, primero, se convirtió
en fricativa, como en el español septentrional, y luego se
fundió con la consonante alveolar sonora /z/, dando lugar a
un fonema dental predorsal sonoro, que en la ortografía se
representa como z en posición inicial, z o s en posición
intervocálica en interior de palabra o de frase, s cuando va
precedida de b, s en posición final de palabra no aguda y x
en posición final de palabra seguida de otra que comienza por
vocal. De ahí que los mencionados apellidos Pires, Nunes, Mendes,
Lopes y, por supuesto, Rodrigues (todos ellos palabras graves o llanas)
se ortografíen en portugués con s y, consecuentemente,
sin tilde aguda (no grave, que se usa siempre para indicar la abertura
de la vocal), porque en esta lengua, se escribe sin tilde toda palabra
grave o llana que termine en vocal a, e u o abierta seguida o no de
s, m o ns.