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El uso de voluntarioso
que usted nos señala no parece estar muy alejado del estándar,
de acuerdo con las acepciones que le atribuye el Diccionario de
la Real Academia. Sin embargo, sí parece que en otras islas,
para referirse a una persona nerviosa, hiperactiva o muy independiente,
en lugar de dicho término suele emplearse desinquieto. Su
uso en frases como "no seas voluntarioso",
para reprender a un niño, no debe apartarse mucho del estándar,
si se tiene en cuenta la segunda acepción que da el DRAE
para dicha voz: 'que por capricho quiere hacer siempre su voluntad'.
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La aparición de una -e
paragógica en palabras que terminan en -r, como los infinitivos,
se ha registrado también en otras islas. El
Atlas Lingüístico y Etnográfico de Canarias la
registra para localidades de El Hierro y Tenerife en palabras como
mare, flore y lambere. Juan Régulo señala para La
Palma el mismo fenómeno. En la Península, las descripciones
dialectales lo mencionan para hablas populares de la zona occidental
de raigambre leonesa, pero también se registra en localidades
centrales del área castellana. La aparición de este
elemento vocálico implica que la -r final se articula tensa,
oclusiva, es decir, no relajada o fricativa, que es la realización
más frecuente en final de palabra. Esta -e final, de articulación
débil, en los infinitivos desaparece cuando le sigue un pronombre
átono. Entonces la -r suele asimilarse a la consonante siguiente:
comere, pero comer(e)lo o comel-lo
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