Nuestro callejero cuenta entre sus rótulos uno que dice /calle
Méjico/ y actualmente, actualizándolo en base al nomenclátor aprobado
en su día, se pretende colocar una nueva placa con el texto /calle República
de México/.
La duda que me plantean es el uso de la /j/ o la /x/ ya que cuando se
adoptó el acuerdo en 1969-70, se usó la primera.
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Respuesta:
En el siglo XVI, época en la que se descubrió, conquistó y se colonizó
México, la x representaba un sonido normal en el castellano de entonces
que equivale aproximadamente al que hoy en inglés se representa por
sh, y en fonética mediante š, es decir, un sonido prepalatal fricativo
sordo. De modo que las palabras que entonces se escribían con x, como
dixo, se pronunciaban con ese sonido: dísho [díšo]. De esta manera
las pronuncian todavía los sefardíes, descendientes de los judíos
expulsados de España por la misma época en que se descubrió América.
Ese sonido lo tenía también la lengua de los aztecas y, si el nombre
de esa nación se escribió con x, es porque México se pronunciaba Méshico
[méšiko]. Pero ese sonido fricativo prepalatal evolucionó y a lo largo
del siglo siguiente se convirtió en un sonido fricativo velar, que
es el que desde finales del siglo XVIII se representa en la escritura
por medio de la letra j. Por eso la palabra dixo se escribe hoy dijo
y por eso también se podría escribir Méjico y mejicano.
Ahora bien, una
cosa es la fonética y otra cosa es la ortografía, la cultura literaria,
la historia y el sentir de una colectividad. El nombre de esta nación
hispánica es un nombre propio y la escritura de los nombres propios,
ya sean topónimos o antropónimos, tiende a fosilizarse, de modo que
frecuentemente nos encontramos con esta falta de correspondencia entre
letra y sonido. Los naturales de México vieron escrito durante siglos
el nombre de su país con x; y, aunque la fonética les llevaba a pronunciarlo
Méjico, ellos quisieron seguir escribiéndolo tal como lo habían escrito
siempre sus antepasados. Mexicanos ilustres han empleado mucha tinta
debatiendo esta cuestión. Se ha escrito que “quitarle a México la
x es como si a nuestra bandera se le cambiara alguno de sus tres emblemáticos
colores”. Alfonso Reyes escribió: “le tengo apego a mi x como a una
reliquia histórica”.
Así pues, si se
trata de honrar a esta nación dándole su nombre a una calle, pensamos
que lo razonable sería que éste apareciera escrito con x: Calle República
de México. Es conveniente, además, por si hubiese todavía algún escrúpulo
ortográfico, saber que la Real Academia Española en su diccionario
escribe dicho nombre siempre con x; y, si el adjetivo mexicano tiene
también otra entrada en el diccionario académico por mejicano, ello
podría deberse a la intención de la Academia de evitar que alguien
pensara que la x representa al grupo consonántico -ks-.
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“En la localidad de Arafo he escuchado
a muchos de sus habitantes, al hablar del tiempo, decir “está calor”
(o frío), cuando siempre había oído decir “hace calor” (o frío). ¿Es
una influencia del portugués? ¿Es una expresión generalizada o se limita
a ese ámbito local?
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Respuesta: Si el término
calor de la combinación está calor que usted nos proporciona, que no
sabemos a qué estilo pertenece, se entiende como sustantivo, nos encontramos
realmente ante una construcción anómala, porque, en español, el atributo
del verbo estar no puede ser un sustantivo. Si, por el contrario, se
interpreta que se trata de un adjetivo, entonces la combinación es impecable.
¿Cuál puede ser el origen de este giro sintáctico tan particular? Pues
probablemente la analogía con la combinación antónima está frío del
español general. Si lo contrario del sustantivo frío es el sustantivo
calor, lo contrario del adjetivo frío –habrán pensado, no sin cierta
lógica, los hablantes que usan la expresión– tendrá que ser calor, y
no caluroso, como en el resto del español. Tampoco puede descartarse
que se trate de un cambio de construcciones como (el día) está de calor,
o algo similar.
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“Características fonéticas, morfológicas
y léxicas del canario para la formación de nombres de plantas silvestres”
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Respuesta: Las características
fonéticas, morfológicas y léxicas de los nombres canarios de plantas
silvestres no se han estudiado aún de manera sistemática y exhaustiva.
De todas formas, el problema ha sido abordado, parcialmente al menos,
en los siguientes trabajos: Cáceres Lorenzo, Mª Teresa y Marcos Salas
Pascual, “Introducción al estudio de la fitonimia canaria”, Revista
de Filología de la Universidad de La Laguna, 10 (1991), pp. 31-49; Cáceres
Lorenzo, Mª Teresa y Marcos Salas Pascual, “Un ejemplo de creación de
palabras: algunos nombres de plantas canarias. I Coincidencias léxicas
y diminutivos”, Revista de Filología de la Universidad de La Laguna,
11 (1992) pp. 17-32; Cáceres Lorenzo, Mª Teresa y Marcos Salas Pascual,
“Una aproximación al estudio de los fitónimos de las Islas Orientales
(Fuerteventura y Lanzarote). Aportes léxicos”, en V Jornadas de Estudios
sobre Fuerteventura y Lanzarote (23-27 de septiembre de 1991), Puerto
del Rosario, Cabildo Insular de Fuerteventura y Cabildo Insular de Lanzarote,
1993, t. II, pp. 353-364; Cáceres Lorenzo, Mª Teresa y Marcos Salas
Pascual (1995) Los nombres de las plantas canarias, Las Palmas de Gran
Canaria, Cabildo Insular de Gran Canaria; Díaz Alayón, Carmen “La huella
occidental ibérica en la fitonimia de Canarias”, en Actas do XIX Congreso
Internacional de Lingüística e Filoloxía Románicas (Universidade de
Satiago de Compostela, 1989), (ed. de R. Lorenzo), A Coruña, Fundación
Pedro Barrié de la Maza, Conde de Fenosa, 1994, t. VI, pp. 477-488;
y en los distintos diccionarios etimológicos sobre el español de Canarias.
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“Me gustaría que me indicarais
algún libro o página web donde pudiera consultar nombres de niño/a,
ya que en breve seré padre y tengo decidido ponerle un nombre canario”
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Respuesta: Sobre el tema
de la onomástica guanche existen varios libros de mayor o menor crédito.
Entre las obras que han abordado la cuestión se encuentran las siguientes:
Antropónimos indígenas canarios, de Juan Álvarez Delgado (ed. Mancomunidad
de Cabildos, Plan Cultural y El Museo Canario, 1979); Onomástica aborigen
de Canarias, de Domingo Oliva Tacoronte (ed. Benchomo, 2003); Los nombres
propios aborígenes de Canarias, de Francisco Ossorio Acevedo (ed. Cabildo
Insular de Tenerife, Aytos. de Arucas, de Santa Lucía, de Telde, y Centro
de la Cultura Popular Canaria, 1996); o el Diccionario de nombres propios
aborígenes canarios (recopilación y divulgaciones) (ed. Gráficas Aguañac,
1981). En ellos podrá usted encontrar documentación acerca de un tema
tan espinoso como discutible.
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“Me gustaría que me aclarasen
por qué hay lugares canarios, e incluso nombres propios, en cuya escritura
se utiliza la zeta o la ce”
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Respuesta:
En la época de los reyes Católicos –finales del siglo XV y principios
del XVI-, que fue cuando se conquistaron las islas de Gran Canaria,
La Palma y Tenerife, el castellano era en el plano fónico algo diferente
a lo que es hoy. Las letras c y ç representaban un fonema africado
dental /s/, que se pronunciaba algo así como ts. De modo que palabras
como cena o plaça se oirían más o menos como tsena o platsa. Así,
pues, de haberse usado entonces el nombre Guacimara, se hubiera pronunciado
Guatsimara.
Pero el sonido representado
por las letras c y ç, que consta de dos partes, perdió la primera,
de modo que ts dio lugar a la aparición de una nueva ese, que en la
zona castellana terminó pronunciándose como interdental fricativa,
y hoy en la escritura se representa por medio de la z. Pero, en cambio,
dicha ese, en parte de Andalucía, en Canarias y en América se mantuvo
inalterable hasta hoy. Dicho de otra manera, esa es la actual ese
predorsal del español atlántico: s. De modo que, a principios del
siglo XVII, cuando Antonio de Viana publica su poema La conquista
de Tenerife y da el nombre de Guacimara a uno de sus personajes, la
hija del mencey de Anaga, ya él lo pronunciaba Guasimara.
Si se siguió escribiendo
Guacimara ello se debe a que en el caso del nombre propio no siempre
evolucionan a la par la grafía y la pronunciación, y suele mantenerse
inalterable durante más tiempo la forma escrita tradicional. Es lo
que pasa, por ejemplo, con el nombre de la capital azteca, que se
pronuncia Méjico desde el siglo XVII, pero aún se sigue escribiendo
México, que era como se escribía en el siglo XVI, época en la que
la letra x representaba un sonido semejante al que hoy en inglés le
corresponde la grafía sh.
El caso de Yaiza
y Ayoze es semejante, aunque no lo vamos a detallar para evitar prolijidad.
Claro es que, si está muy interesado en conocer el proceso, nos lo
hace saber y no tendremos inconveniente en satisfacer su curiosidad.
En cuanto a la pureza a la que aluden sus compañeros, debemos decir
que no es ésa una virtud de la que puedan presumir las lenguas.
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“Me gustaría saber el significado
de las siguientes frases:”
más vale ser vaca en Mazo que gente en El
Paso.
ser como los gánigos de Geneto, que donde se hacen se rompen.
ser más bueno que el pan de Arafo.
estar más fuerte que el Roque de Garachico.
ser más viejo que la charca de Arucas.
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Respuesta:
más vale ser vaca en Mazo que gente en
El Paso. LP.
Alude a la abundancia de forrajes que existían en la Villa de Mazo
y a lo regaladamente que, por tanto, se criaban allí los animales.
ser como los gánigos de Geneto, que donde
se hacen se rompen. Tf. Se aplica a la persona
sedentaria en extremo y poco dada a viajar.
ser más bueno que el pan de Arafo.
Tf. Ser o estar muy bueno. Se dice especialmente de ciertas
comidas y de la condición física o moral de las personas.
estar más fuerte que el Roque de Garachico.
Tf. Ser muy vigoroso, de gran fortaleza física.
ser más viejo que la charca de Arucas.
GC. Ser muy viejo o muy antiguo.
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Quisiera saber si en el nombre
de (La) Gomera y (El) Hierro va incluido el artículo y dónde quedan
oficialmente registrados estos nombres.
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Respuesta:
El artículo forma parte de los nombres de las islas de La Gomera y
El Hierro, hecho que queda oficialmente establecido en el artículo
2º del Estatuto de Autonomía de las Islas Canarias:
Artículo 2º.
El ámbito territorial de la Comunidad
Autónoma comprende el Archipiélago Canario, integrado por las siete
islas de El Hierro, Fuerteventura, Gran Canaria, La Gomera, Lanzarote,
La Palma y Tenerife...
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Quisiera que me recomendaran algún libro o semejante sobre el uso de
las interjecciones y conjunciones en Canarias.
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Respuesta:
No existe ningún estudio monográfico sobre el tema de las conjunciones
e intejecciones en el español de Canarias. No obstante esto, algunos
datos sobre el asunto puede usted encontrar en obras de carácter más
general sobre nuestra modalidad lingüística, como El
habla de Los Silos, de Antonio Lorenzo, El
español de Canarias, de Manuel Almeida y Carmen Díaz Alayón,
Expresiones adverbiales en el español de Canarias,
de María Teresa Cáceres Lorenzo, El español tradicional de Fuerteventura, de
Marcial Morera, El español hablado en Lanzarote,
de Manuel Torres Stinga, El español tradicional
de La Palma, de Pedro N. Leal Cruz, etc.
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Quisiera saber el
significado de las siguientes palabras y expresiones:
“vete a freír chuchangas”, “caja del gofio”, “guagua” y “choni”.
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1)
¡vete a freír chuchangas!
Expresión que se emplea para despedir a alguien con aspereza, enojo
o sin miramientos. En estilo indirecto se registra también bajo la
literalidad mandar a alguien a freír chuchangas.
2) caja del gofio. fam. Estómago, barriga.
Nota: Se trata de un caso en el que la metáfora se establece en clave
disfemística o devaluadora.
3) guagua.
Vehículo de gran capacidad para el transporte colectivo de viajeros,
autobús.
4) choni (o chone). Turista anglosajón
y también el procedente de otras naciones del centro y el norte de
Europa.
Nota: con toda probabilidad, la palabra choni procede del inglés Johnny,
forma cariñosa o hipocorística de John.
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Características morfológicas,
fonéticas y sintaxis de la lengua canaria.
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Respuesta:
En primer lugar, teniendo en cuenta el texto de la consulta, conviene
señalar que el canario no es una lengua sino una variedad dentro de
la lengua española, como lo es el andaluz, el extremeño, el mejicano
o el rioplatense. La consulta llevaría toda una monografía. Por lo
tanto, debemos acudir a las fuentes que señalamos, donde podremos
encontrar todas las cuestiones que interesan:
ALMEIDA, Manuel y Carmen Díaz Alayón (1988): El español de Canarias,
Santa Cruz de Tenerife.
ALVAR, Manuel (1959): El español hablado en Tenerife, Madrid, Anejo
LXIX de RFE.
ÁLVAREZ, M.ª Ángeles (1987): Rasgos gramaticales del español de
Canarias, La Laguna, Instituto de Estudios Canarios.
LORENZO, Antonio (1976): El habla de Los Silos, Santa Cruz de Tenerife,
Caja General de Ahorros de Santa Cruz de Tenerife.
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La expresión “entre más...”
(en lugar de “cuanto más...”), como por ejemplo en “entre más se recaude,
mayor será el premio”, ¿es correcta?.
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Respuesta:
La correlación cuantitativa de aumento o disminución se expresa en
español de cuatro maneras distintas, por lo menos:
a)
Mediante el pronombre relativo cuantitativo cuanto: v. gr., cuanto
más tiene, más quiere;
b)
Mediante el adverbio demostrativo temporal mientras: mientras más
tiene, más quiere;
c)
Mediante la preposición entre: v. gr., entre más tiene, más quiere;
y
d)
Mediante la preposición contra: v. gr., contra más tiene, más quiere.
Cada una de estas
cuatro fórmulas lingüísticas significan dicha correlación de forma
sustancialmente distinta: la significación ‘cuantificación relativa’
de cuanto presenta la cantidad de la segunda proposición de forma
proporcional a la cantidad de la primera, precisamente por el carácter
“relativo o reproductor” de dicho pronombre.
Concretamente en
el caso de nuestro ejemplo, la cantidad del querer se presenta como
proporcional a la cantidad del tener; la significación de ‘simultaneidad
temporal’ de mientras presenta la cantidad de la segunda proposición
en concomitancia con la cantidad de la primera: la cantidad del querer
se presenta como simultánea a la cantidad del tener; la significación
‘situación de ubicación limitada’ de la preposición entre presenta
la cuantificación de la segunda proposición ubicada en los límites
de la cuantificación de la primera: la cantidad del querer aumenta
encerrada en los límites de la cantidad del tener; la significación
‘movimiento de aproximación bloqueado’ de la preposición contra presenta
la cuantificación de la segunda proposición enfrentada a la cuantificación
de la primera: la cantidad del querer aumenta en enfrentamiento con
la cantidad del tener.
Por lo demás, hay
que tener en cuenta que se trata de fórmulas sintácticas que pertenecen
a registros idiomáticos distintos.
Por una parte, la
construcción con el relativo cuanto, que es la más antigua en nuestra
tradición idiomática, pertenece a la norma estándar del idioma. De
ahí que sea la única reconocida por la Real Academia.
Por otra, la construcción
con mientras es muy usual en todos los registros del español de América.
Por último, las
construcciones preposicionales con entre y contra son más modernas
y pertenecen al nivel popular, por lo que no suelen encontrarse en
los textos periodísticos, literarios, administrativos, etc.: la primera
de ellas es muy frecuente en el habla canaria (sobre todo en la correspondiente
a las islas orientales) y en otras modalidades populares de nuestro
idioma; la segunda se oye con mucha frecuencia en el habla coloquial
de Madrid, por ejemplo. De ahí que los puristas suelan considerarlas
“vulgares”, a pesar de que se trata de combinaciones sintácticas impecables
desde el punto de vista gramatical
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Quisiera
saber el significado de la expresión: \le cogí un güiro a Pedro\, ¿Es una expresión
canaria, o no lo es?
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Respuesta:
La frase hecha por la que usted nos pregunta es, en efecto, conocida
en buena parte del Archipiélago. Según el Diccionario de expresiones
y refranes del español de Canarias, de Gonzalo Ortega Ojeda y Mª Isabel
González Aguiar, la expresión cogerle los güiros (a alguien) significa
"sorprender a alguien en un comportamiento
censurable y oculto".
Al parecer, la frase,
con toda probabilidad traída a Canarias desde Cuba, tiene su motivación
en el nombre de una planta rastrera común en América, cuyo fruto,
una especie de calabaza, suele estar cubierto por las ramas. Dicho
fruto es empleado también como instrumento musical: se le hacen unas
incisiones y se rasca con un palito sobre tales incisiones.
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Respuesta de la
RAE a una Consulta sobre la expresión \ donde mismo\ :
"\ En efecto, hemos encontrado documentación de la construcción
que usted plantea (donde mismo), con el significado de \ en el mismo
lugar de siempre, en el lugar del otro día, en el sitio de ayer, etc.\
, pero circunscrita muy especialmente al español de Chile.
No es recomendable su utilización desde el punto de vista
de la norma culta del español general estándar. Existen, en su lugar,
otras fórmulas del tipo \ donde siempre\ , \ donde el otro día\ ,
\ donde ayer\ , etc., más generalizadas en nuestro idioma.\ "
Quería consultar acerca del uso de esta expresión en Canarias
(si es general o se circunscribe a algunas islas).
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Respuesta:
Efectivamente, tiene razón la Real Academia Española cuando considera
que la construcción "donde mismo"
tiene restricciones diatópicas, aunque no, como se afirma, tan limitadas
al español de Chile: en la propia base de datos de la Academia hay
ejemplos de Chile, Cuba, Venezuela y Canarias). Es probable que esté
presente en todo el español meridional con una irregular distribución.
En Canarias, por ejemplo, se tiene constancia de su existencia en
la isla de Tenerife, Gran Canaria, La Palma, etc.
La construcción
"donde mismo" en una subordinada adverbial explícita
("Nos vemos donde mismo nos vimos ayer") o sin la expresión de la
subordinada ("Nos vemos donde mismo") se explica por la naturaleza
de este adjetivo-adverbio de identidad -así lo califica Leonardo Gómez
Torrego- que tiene la capacidad de acompañar a ciertos adverbios o
construcciones preposicionales con valor locativo: "aquí mismo", "ayer
mismo", "en tu casa mismo", y su valor es meramente enfático: "Buscó
un lugar para dormir al lado [mismo] de la carretera", y, en nuestro
caso concreto, "Nos vemos donde [mismo] nos vimos ayer".
Aunque, por ahora,
no se trata de un fenómeno general, dado que progresa y puede explicarse
con argumentos gramaticales, más que proscribirlo convendría considerarlo
como frecuente en el español meridional o atlántico (y en el de Canarias,
por supuesto). Sin embargo, Emilio Alarcos, en su Gramática de la
lengua española, considera que no es normal esta función adverbial
de mismo (inmovilizado en género y número), y atribuye su uso en la
lengua escrita por influjos dialectales y expresivos. Aduce ejemplos
un tanto insólitos para los usuarios meridionales: "Detrás de las
tapias, mismo donde comienza la barbechera"; "Entre las ruinas de
la ermita…, mismo al lado de la verja", extraídas ambos de San Camilo
1936, de Camilo José Cela.
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He escuchado con
frecuencia frases como éstas: \me acordé tuyo\ (en lugar de \me acordé
de ti\) o \ ella gusta mío\ (en lugar de \ella gusta de mí\). ¿Podemos
decir que estas formas son correctas?
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Respuesta:
En la gramática española, lo normal es que las formas posesivas mío,
tuyo, suyo, nuestro y vuestro
solamente aparezcan regidas por sustantivo, sea directamente, como
en casa mía (tuya, suya, nuestra,
vuestra), sea indirectamente, a través de un verbo de los
llamados copulativos, como en la casa es mía (tuya, suya,
vuestra, vuestra). Por el contrario, las combinaciones
me acordé tuyo,
ella gusta mío, etc., que usted nos proporciona, resultan cuando menos
gramaticalmente anómalas, tanto en la norma estándar del idioma como
en el español de Canarias más tradicional.
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Querría saber si
el uso del verbo aprender, como en el siguiente ejemplo ("Mi madre me
aprendió las tablas de multiplicar") es propio del habla canaria o es
un uso incorrecto de dicho verbo
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Respuesta:
El verbo aprender en el
ejemplo que nos remite tiene el sentido de 'enseñar, transmitir
unos conocimientos'. Se trata de un uso arcaico de este verbo que
el Diccionario de la Real Academia (s.v., acep. 5ª) marca como anticuado
o antiguo, lo que supone que su última documentación no es posterior
al año 1500.
En el español de las Islas es común encontrar voces y acepciones
que, habiendo sido generales en el español hablado en la época de
la conquista y colonización del Archipiélago, en la actualidad presentan
escasa o nula frecuencia de uso en el español general de la Península.
Es el caso de voces como meritar 'merecer' o albear 'blanquear las
paredes con cal, enjalbegar'.
El ejemplo que
nos envía no representa, por tanto, un uso incorrecto del verbo
aprender o exclusivo del español de Canarias, sino un caso de pervivencia
en las Islas de un sentido casi desaparecido en el español general
de la Península.
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Les agradecería
información sobre el significado de «ser alguien
una rueda de fuego», que según parece se emplea en Canarias
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Respuesta:
En el Diccionario de expresiones y refranes del español de Canarias,
de Gonzalo Ortega Ojeda e Isabel González Aguiar, se registran estas
tres frases hechas con forma de clichés comparativos: Correr
más que una rueda de fuego/como una rueda de fuego 'correr con
mucha rapidez', ser ligero como una rueda de fuego 'ser muy
rápido o diligente para ejecutar una cosa' y ser más desinquieto
que una rueda de fuego 'ser muy travieso, muy inquieto'. Esta última
se predica sobre todo de los niños.
La primera expresión
se registra para Lanzarote y La Palma. La segunda y la tercera,
para Gran Canaria. Todas ellas, sin embargo, son seguramente conocidas
en otras islas del Archipiélago, aunque tal vez con ligeras variaciones
en su literalidad. Como puede apreciarse, en todas estas expresiones
late la idea de 'rapidez, diligencia, inquietud'. Por consiguiente,
la frase por la que usted se interesa, que representa implícitamente
una comparación, puede ser definida así: 'ser alguien una persona
sumamente inquieta, trátese de lo físico o de lo moral'.
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Quisiera saber
si disponen de algún listado de palabras de uso común en el archipiélago
cuyas raíces puedan seguirse hasta periodos prehispánicos (excluyendo
topónimos y nombres propios)
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Respuesta:
En la obra El español de Canarias, de Manuel Almeida y Carmen
Díaz Alayón, pp. 156-160, encontrará un listado de prehispanismos
que aún se encuentran en uso. Además, puede usted consultar el Teberite.
Diccionario de la lengua aborigen canaria, de Francisco Navarro Artiles,
obra en la que hallará ordenados alfabéticamente, junto a topónimos
y antropónimos de origen prehispánico, guanchismos de uso común
en nuestros días.
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¿Existe alguna
publicación donde se recoja el habla guanche?
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Respuesta:
Como hemos explicado en otras respuestas a consultas electrónicas,
la antigua lengua hablada por los aborígenes se extinguió a raíz
de la conquista española, de modo que en la actualidad apenas se
conservan algunos elementos corrompidos por la inevitable transcripción
y el trasvase de fuentes. La mayor parte de lo que ha sobrevivido
son topónimos cuyo significado se desconoce y términos léxicos procedentes
de los campos del pastoreo y la alfarería, así como voces pertenecientes
a la parcela léxica de la botánica y la alimentación, que consiguen
sobrevivir integrándose en el español del Archipiélago.
Con estas limitaciones que le
señalamos, puede, sin embargo, consultar las siguientes obras para
acercarse, en la medida de lo posible, a la lengua de los habitantes
prehispánicos de las Islas: Monumenta Linguae Canariae
(Monumentos de la lengua aborigen canaria). Un estudio
sobre la prehistoria y la historia temprana del África blanca,
de D. J. Wölfel (Dirección General de Patrimonio Histórico
del Gobierno de Canarias, 1996) y Teberite.
Diccionario de la lengua aborigen canaria, de Francisco
Navarro Artiles (ed. Edirca, Gran Canaria, 1981).
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Significado
de la expresión ¡échale mojo!
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Respuesta:
La expresión canaria ¡échale mojo!
está compuesta de la forma verbal imperativa echa (seguida del pronombre enclítico le) más el
canarismo léxico mojo 'salsa hecha fundamentalmente
con aceite y vinagre y especias picantes y otras hierbas aromáticas'.
Además de la expresión por la que usted se interesa, en Canarias
se registran otros fraseologismos que contienen la voz mojo: gustarle
a alguien el mojo picón 'agradarle los temas obscenos', haber/dar mojo con
morena 'haber pendencias o riñas, generalmente
acompañadas de violencia física', etc. En concreto, ¡échale mojo! es una frase que indica incredulidad
o desaprobación ante algo muy difícil de creer o de admitir, generalmente
por exagerado, inaudito o extravagante.
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Querría
saber si estas frases son correctas: Tamaragua = Buenos días.
// Tagoror = Buenas tardes (aparte de ser sitio de reuniones)
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Respuesta:
La forma tamaragua
no aparece en fuentes tempranas. El primer autor que la trae es
Marín de Cubas, lo cual supone una fecha bastante alejada
de la época de la conquista.
Tomás Arias Marín de Cubas, en su Historia de las
siete islas de Canaria, lib. II, cap. XVIII, le da el valor de ‘aquí
viene el huésped’: “…entrando en las casas
o cuevas saludan diciendo tamaragua, y respondía sansofi,
que significa aquí viene el huésped, pues sea bienvenido”.
Pero a partir de Berthelot ya aparece con el valor de ‘buenos
días’.
El valor de tagoror
como ‘buenas tardes’ carece de todo fundamento. No está
registrado en la documentación, ni se puede explicar etimológicamente.
Es un invento más de los que lamentablemente hay en los materiales
prehispánicos canarios.
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¿Me
podría explicar cuál es el origen del nombre de las islas
y qué significa cada uno de ellos?
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Respuesta:
Para conocer el origen del nombre
de las Islas Canarias, la remitimos a la obra de Marcos Martínez.
En concreto, los libros Las Islas Canarias
en la antigüedad clásica: mito, historia e imaginación
o, especialmente, al artículo «La onomástica
de las islas Canarias de la antigüedad a nuestros días»,
en Las Islas Canarias de la Antigüedad
al Renacimiento: nuevos aspectos.
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He escuchado
en muchas ocasiones que en la isla del El Hierro es donde mejor pronunciación
se tiene del castellano (original), con una clara pronunciación
de las /s/, sin exagerarlas fonéticamente, y con clara diferenciación
de las \z\, así como no eliminar algunas sílabas finales
en algunas palabras. ¿Son ciertos estos comentarios, de una pronunciación
y forma de hablar muy cercana al castellano antiguo y como una de las
zonas donde mejor se habla el castellano de Canarias e incluso de la
Península?
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Respuesta:
Se incluyen varias cuestiones
en esta consulta. Habría que hacer algunas aclaraciones previas.
Lo haremos brevemente. En primer lugar, la pronunciación
del castellano antiguo difería bastante en muchos aspectos
de la de cualquier variedad del español actual, sea peninsular
o extrapeninsular. Puede decirse que la distancia de la pronunciación
de cualquiera de las variedades actuales con respecto a la del castellano
antiguo es similar.
En segundo lugar, con las variedades
del español actual se pueden formar dos grupos: un primer
grupo que debilita las consonantes al final de la sílaba
y un segundo grupo que nos las debilita. Variedades de uno y otro
grupo se encuentran dentro y fuera de la Península. Los del
primer grupo debilitan, por ejemplo, la /s/ final
y suelen realizarla como una aspiración [h]. Los del segundo
grupo la realizan como sibilante [s]. Así, por ejemplo, la
forma verbal /vas/ los sevillanos, los santacruceros,
los caraqueños la pronuncian [vah], mientras que los bogotanos,
los andinos de Venezuela y los herreños la pronuncian [vas],
es decir, realizan la /s/ como sibilante, igual
que los burgaleses o los vallisoletanos. Otra cosa es que dicha
sibilante se articule exactamente igual, pues lo normal es que la
/s/ del centro-norte peninsular sea apical y la extrapeninsular
sea dorsal, es decir, o bien con el ápice de la lengua apuntando
hacia los alvéolos o bien hacia los dientes.
De las variedades de lengua que
mantienen tensas las consonantes finales se suele decir que son
conservadores y, en este sentido, el habla de El Hierro mayoritariamente
lo ha sido. Así que, en lugar de decir que el habla de El
Hierro es mejor o peor que otras, sería más adecuado
decir que es más o menos conservadora que otras. El término
conservador no se usa aquí para valorar el habla, sino para
reflejar el mantenimiento de un tipo de realización fonética.
Así, pues, lo que podemos decir desde el punto de vista lingüístico
es que el habla de El Hierro, como otras muchas del mundo hispánico,
es un habla conservadora en lo fonético. Y esta es, en efecto,
una de sus características más notables y llamativas,
que destaca tanto por estar en un archipiélago donde el habla
de las otras islas no es conservadora.
La consideración de habla
más correcta que se suele atribuir depende de otros factores
de tipo sociocultural. Pero aquí entramos en un terreno más
propicio a lo subjetivo, a lo opinable. Podría decirse, entre
otras cosas, que ello se debe al hecho de mantener tensas las consonantes
finales, como ocurre en el habla de la región castellana,
que durante siglos fue, por diversas razones, la variedad más
prestigiosa del español, y también a que existe una
correspondencia mayor en este tipo de hablas entre pronunciación
y escritura.
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Me gustaría
saber qué tipos de topónimos canarios existen según
su origen
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Respuesta:
La toponimia de Canarias refleja la diversidad lingüística
de las gentes que se fueron estableciendo en su superficie desde
fecha desconocida y remota. Así, el conjunto de los nombres
de lugar, aun cuando varias formas toponímicas se pueden
encontrar dentro del bagaje léxico de más de una lengua
de la Península Ibérica, presenta tres fuentes lingüísticas
claramente diferenciadas.
De
un lado, se encuentra un amplio número de denominaciones
geográficas de procedencia específicamente castellana:
Montaña del Zumacal, Barranco del
Escobonal, Paso del Capitán,
etc.; de otro, se advierte un importante grupo de nombres
que provienen de las lenguas del Occidente Ibérico,
esto es, el portugués y el gallego:
Laja de las Clacas, La Fajana Cumplida, Cueva de las Andoriñas,
Barranco de los Follados...; y, además, existe
un tercer apartado de topónimos pertenecientes a la lengua
hablada en las Islas por las etnias aborígenes
que las habitaban: Tacoronte, Tegueste,
Teneguía, Tigalate, Aguatabar, etc. A ellas podemos
añadir algunas voces de procedencia americana,
como es el caso de Quiquirá
(La Orotava, Tenerife), adaptación insular del Chiquinquirá
de ultramar.
Para
más información, puede usted consultar el trabajo
de Carmen Díaz Alayón, Materiales
toponímicos de La Palma, ediciones del Excmo.
Cabildo Insular de La Palma, 1987.
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Me gustaría
saber de dónde procede nuestra forma de hablar.
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Respuesta:
Nuestra forma de hablar es una de las tantas modalidades de español
o castellano. Pero como el español se habla en muchos países
más o menos distintos y distantes en cuanto a geografía
e historia, no es de extrañar que sus modos de hablar difieran
entre sí, en algunos casos de manera notable.
Ahora
bien, todos estos modos de hablar que hoy existen en Canarias y
América proceden del castellano que los conquistadores y
colonos trajeron de la Península a las tierras recién
descubiertas a lo largo de los siglos XV y XVI, y que en los siglos
siguientes terminó por consolidarse en tan amplios territorios
hasta convertirse en una de las lenguas más importantes del
planeta, tanto por el número de hablantes como por sus aportaciones
al patrimonio cultural de la humanidad.
El
final de la conquista y la colonización de Canarias coincidió
con el descubrimiento de América. Las Islas se convirtieron
entonces en una pieza clave de la subsiguiente colonización
americana, con notables aportaciones tanto en lo material como en
lo humano. Muchos canarios, a lo largo de los siglos XVII y XVIII,
contribuyeron a poblar diversas regiones americanas, sobre todo
la del Caribe, que, aun después de la independencia de América,
siguió manteniendo relaciones más estrechas con las
Islas que con la Península.
Por
tanto, no es de extrañar que los canarios y los americanos
compartan muchas palabras características, puesto que en
gran número fueron llevadas por los colonos canarios a diversas
regiones del Nuevo Mundo.
Por
otro lado, el español de Canarias y América presenta
también varios rasgos diferenciales en relación con
el de la Península. Es algo parecido a lo que ocurre con
el inglés de Inglaterra y el inglés de América
del Norte. Hay lingüistas españoles que distinguen dos
grandes variedades de español, que denominan español
castellano y español atlántico. En este último
incluyen las variedades de Andalucía Occidental, Canarias
y América. Una de las características principales
del español atlántico frente al español castellano,
en el terreno de la gramática, es el empleo de ustedes en
lugar de vosotros, con el consiguiente desuso de las formas verbales
de 2ª persona del plural, como cantáis, teméis,
partís. Así, pues, se trata de otro fenómeno
del español moderno que también comparten canarios
y sudamericanos.
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Quisiera
saber los significados de tres palabras: frío, tibio y caliente.
Tengo diccionario en casa, sin embargo deseo algo más instructivo
para darlo a mis muchachos.
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Respuesta:
No tenemos nada que añadir a lo que aparece en los diccionarios
generales de español sobre estas voces.
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He utilizado
mucho la expresión “tengo los pies endormidos”.
Quisiera saber si es correcta esta expresión.
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Respuesta:
El verbo endormirse, ‘adormecerse
un miembro del cuerpo’, es una palabra del
español de las Islas cuyo uso está ampliamente documentado.
Por tanto, no debe considerarse un vulgarismo.
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Existen unas
Décimas a la Biblioteca, y la primera parte citan palabras como:
hilero, tofo, trastón, natero, verol, estelero, gavia, jaqueca,
gor, piedra seca, tajinaste, fonil, jairita, guanil. Tengo idea que
se tratan utensilios de campo algunos y no los describe el diccionario.
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Respuesta:
La mayoría de las palabras
por las que nos pregunta son canarismos o voces propias del español
de Canarias. Le damos cuenta de su significado a continuación:
berol o verol.
m. (Kleinia neriifolia)
Endemismo botánico de
Canarias, de la familia de las compuestas. Es muy frecuente en
las zonas bajas, donde convive con cardones y tabaibas. De tallos
suculentos y frágiles, sobre todo cuando son tiernos, tiene
hojas alargadas, estrechas, agudas y algo carnosas, que forman
una especie de escobilla en el extremo de los distintos tallos
en que se ramifica. Entre las hojas echa flores en racimitos,
de color amarilloso. En otras zonas de Canarias se conoce con
el nombre de berode. 2. Tf. Nombre que se da a distintas especies
de plantas del género Aeonium y de la familia de las crasuláceas,
cuyas hojas, que forman una roseta, pueden permanecer mucho tiempo
sin marchitarse después de ser arrancadas. Se hallan tanto
en las zonas bajas de las Islas como en las medianías.
Curandero que se dedica a arreglar
dislocamientos de huesos y articulaciones.
Utensilio de forma cónica,
con el extremo inferior más estrecho, para trasvasar líquidos.
Parcela de terreno para cultivar,
bordeada por un caballón de tierra, que se riega por encharcamiento
con el agua de lluvia procedente de la alcogida.
Dicho del ganado que se cría
suelto, que no tiene marca que identifique al dueño. 2. Fv.
Dicho de persona, animal o cosa, que, teniendo pareja, se queda
solo. 3. Se dice de la persona de corta edad.
Dicho de una cabra o un macho
cabrío, que se cría en la casa. U. m. c. s. 2. Go.
Se dice de todos los animales que se crían en la casa, como
el burro, el perro, etc. 3. LP. Se dice de las cabras pintadas.
4. m. y f. LP. Persona poco elegante en el vestir. 5. m. GC. Marido
burlado. 6. f. Voz para llamar a la cabra. U. m. en dim. 7. GC.
Mujer casquivana. 8. LP. Vestido mal hecho.
natero. m. Lz,
Fv, Tf y LP.
Pequeño huerto situado
en el cauce de los barrancos y en terrenos enriquecidos por el limo
arrastrado por las aguas de lluvia. 2. LP. Terreno de cultivo, huerta.
3. GC. Pequeño depósito donde se recoge el agua de
lluvia para que se remanse y para que se sedimente la tierra que
arrastra, antes de pasar a un embalse.
Se dice de la piedra para construcción
de paredes que se sienta sin argamasa y que queda sin vestir.
Nombre de varias plantas arbustivas
endémicas del género Echium y de la familia de las
borragináceas, que generalmente tienen un tallo central con
hojas alargadas y puntiagudas alrededor y en la base del mismo.
A partir de ellas, se levanta un ramillete cónico de flores
en forma de campana, constituyendo una bella espiga. Dichas flores
pueden ser blancas, azules o rojas, muy vistosas y ricas en néctar,
por lo que son excelentes como melíferas. 2. Go. Persona
extremadamente delgada.
Acumulación
de tierra que constituye el borde de la gavia.
Podrá encontrar
el significado de tofo y jaqueca en
diccionarios generales de la lengua española. Con respecto
a gor, no tenemos constancia de su existencia.
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¿Mis
apellidos, Baute y Curbelo, son de origen prehispánico?
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Respuesta:
El
apellido Baute es de indudable origen prehispánico. Como
se sabe, los antiguos habitantes de las Canarias, tras la conquista,
se integraron en la nueva sociedad, fueron bautizados y en ese momento
recibieron el apellido de su padrino, de su amo o de alguna otra
persona relevante. Sirva de ejemplo de esto el caso de un grupo
de vecinos de Tenerife? Francisco de Villera, Francisco de Espinosa,
Gaspar Fernández, Juan Navarro, Pedro de Trujillo, Juan Alonso,
Juan Valenciano?, a los que cita el Cabildo en la sesión
del 5 de febrero de 1515, y que son todos ellos guanches. En esta
circunstancia es inevitable que solo sobrevivan unos pocos patronímicos,
como Oramas, Bencomo, Tacoronte, Guanche y Baute.
En cuanto
a este último, contamos con registros documentales de las
postrimerías del siglo XV y las primeras décadas del
siguiente. En las referencias más tempranas podemos encontrar
las formas Baute e Ibaute usadas como topónimo y como antropónimo,
pero no permiten establecer, en uno u otro sentido, la naturaleza
original del término. El registro más antiguo que
conocemos viene en el albalá de la data de Lope de Salazar,
que lleva fecha de 17 de mayo de 1499:
Lope
de Salazar, vº de la isla de Tenerife. Do a vos —————
en el valle de las Figueras q. es en el vando de Anaga el llano
en q. están las figueras q. está la puerta de vuestra
casa e vos do más una f. de r. q. está en el barranco
de Abycore; y doos más en el dho. barranco veinte fs. de
ta. de s. q. está en el lomillo donde está el almásligo;
do vos más en el barranco de Baute, en la cabeçada
dél, en el canpo donde está un canto grande, 30
fasta 40 f. de t. de s. ...
Como
se puede ver, el Barranco de Baute se localiza en Anaga, en las
inmediaciones del Barranco de San Andrés. En los albalaes
de las datas de Baltasar de Morales y Sancho de Salazar, fechados
respectivamente en 19 de febrero de 1502 y 27 de junio de 1503,
se vuelve a mencionar el valle de Ibaute en el que estos dos agraciados
reciben tierras. Más interesante es el albalá de la
data de Diego de Ibaute, correspondiente al 22 de junio de 1503,
en la que podemos ver la forma utilizada tanto como nombre propio
de lugar como de persona:
Diego
de Ibaute. Un pedazo de ta. de s. a la cabezada de Ibaute, q.
se decía en tiempo de los guanches Ama Amautama, en q.
puede haber 8 f. de sembradura, dende unas palmas pequeñas
a la mano izquierda de parte de abajo para Bicor. Digo al escribano
os asiente 6 f. de sembradura. El Adelantado. Ts. Alº López,
Juan Navarro, Juan Cabello.
Dos
años después, el 9 de marzo de 1505, vuelve a ser
agraciado con tierras en Geneto. Diego de Ibaute, que en la documentación
se le llama el viejo, para diferenciarlo de su hijo del mismo nombre,
se casa con María de Tegueste, hija del mencey de esta comarca.
El testamento de María, fechado el 19 de agosto de 1509 ante
el escribano Juan Ruiz de Berlanga, recoge que ambos tienen como
hijos a Diego, Luis y Hernando, pero también se nombra a
los hijos de su marido: Juan, Gonzalo y Pedro. Todos los testigos
que asisten a la toma del testamento (Pero Fernández de las
Islas, Pedro de Vera, Alonso de Bone, Pedro Guantegina y Juan Izquierdo)
son todos guanches. Por su parte, en lo que se refiere a la segunda
generación, Gonzalo de Ibaute tiene cuatro hijos: Juan, Cristóbal,
Catalina e Isabel. De este núcleo familiar proceden todos
los Baute de Tenerife.
En
cuanto a los estudios sobre esta voz, Dominik Josef Wölfel
analiza conjuntamente las formas Daute e Ibaute, que considera idénticas
tanto en la raíz como en el valor, aunque por nuestra parte
no hemos encontrado ningún documento, a parte del parecido
formal, que aproxime estos términos. Piensa Wölfel que
la forma completa sería i-baute-n, seguramente un plural,
y que lo más probable es que sea el nombre de la tribu o
el de la familia real.
Con
respecto a Curbelo, según señala Carlos Platero en
su obra Los apellidos en Canarias, el tratadista Chaparro D’Acosta
señala que es de origen canario, mientras que otros autores
plantean que procede del condado de Cumberland, al noroeste de Inglaterra,
desde donde habría llegado a Canarias en el siglo XVII, en
principio a la isla de Fuerteventura, de donde pasó a Lanzarote
y al resto de las islas más tardíamente.
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Me
gustaría conocer el origen de la palabra Fuerteventura,
ya que no encuentro una fuente fidedigna que explique el origen del
término que denomina actualmente a esta isla.
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Respuesta:
Para
todo lo relacionado con el origen de los nombres de las Islas Canarias,
consúltese la obra de Marcos Martínez Las Islas Canarias
de la Antigüedad al Renacimiento. Nuevos aspectos.
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En
algunas obras lexicográficas cubanas aparece registrada la unidad
fraseológica 'se cagó Tinguaro'. Quisiera saber si actualmente
se emplea esa frase en Canarias.
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Respuesta:
No
tenemos constancia de que el fraseologismo cubano al que usted alude
se registre en la actualidad en el español de Canarias. Es
probable que alguna persona cubana, portadora de este nombre con
resonancias históricas y míticas en Canarias (Tenerife),
haya sido el origen de la expresión. Es sabido que muchos
nombres de personajes históricos (prehispánico en
este caso) les son impuestos a personas particulares. Así,
en Canarias y acaso también en los lugares de América
donde hay descendientes de canarios, suelen oírse nombres
de pila como los de Beneharo, Bencomo, Tinguaro, Tanausú,
etc.
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Me
gustaría saber el origen de la expresión ropa de traer,
que equivale a ropa de trabajo donde yo vivo, Tinajo.
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Respuesta:
J.
Maffiotte en Glosario de canarismos. Voces, frases y acepciones
usuales de las Islas Canarias, edición de Cristóbal
Corrales y Dolores Corbella (La Laguna, Instituto de Estudios Canarios,
1993), recoge la expresión "ropa de traer" con
el sentido de 'ropa de diario', semejante al que nos describe.
Se
trata, por otra parte, de una construcción sintáctica
absolutamente normal en español, que, desde una perspectiva
semántica, parece estar relacionada con la expresión
"echar algo al traer", usada en las islas orientales del
Archipiélago en el sentido de destinar algo, sobre todo prendas
de vestir, al uso diario.
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¿Existe
alguna palabra que defina un rincón o lugar en donde el canario
cuenta historias sobre las islas o sobre cotilleos de un barrio o de
un vecino en particular?
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Respuesta:
En
las islas orientales de nuestro archipiélago se utiliza la
palabra cabildo con el sentido de 'sitio o lugar donde se
reúne la gente para conversar', muy cercano al que
nos describe. En El Hierro, se llama gorona a un espacio protegido
por una pared semicircular de piedra seca, donde se suelen sentar
las personas para conversar. Como es sabido, en español general
existe el término mentidero, de sentido semejante.
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La
utilización de la expresión 'tirar los trastos',
en escritos o conversaciones no coloquiales es correcta
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Respuesta:
La
expresión por la que nos pregunta es un acortamiento
de tirarse los trastos a la cabeza (dos o más
personas), recogida en la entrada trasto del DRAE, que la define
como 'altercar violentamente'.
La Real Academia señala en este mismo artículo que
se trata de una locución verbal perteneciente al registro
coloquial, por lo que, atendiendo a esta nota, debería limitarse
su uso a los textos, tanto orales como escritos, que reflejen este
estilo.
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