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Domingo Doreste

Por M.ª Carmen García Martín

Domingo Doreste Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 1868-1940), conocido como “Fray Lesco” en el mundo de la cultura, ha sido considerado un “humanista” y uno de los principales intelectuales del primer tercio del siglo XX en Canarias. Esta notoriedad se vincula a facetas como la de colaborador asiduo, polemista y animador de la prensa insular y peninsular; crítico de arte en cualquiera de sus formas de expresión; defensor de la educación, la cultura y la estética como medios para lograr el progreso de la sociedad; fundador y profesor de Estética de la Escuela de Artes Decorativas Luján Pérez. Sus reflexiones, además, abarcaron otros temas como la cuestión social, la religión, la política, el urbanismo, el turismo, etc.

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Domingo Doreste Rodríguez, quien utilizaba en sus escritos en prensa el pseudónimo de Fray Lesco, nació y murió en Las Palmas de Gran Canaria (1868-1940). En 1893 marchó a Salamanca, donde se licenció en Derecho (1899), asistió a las clases de Griego de Miguel de Unamuno, se vinculó al Convento de San Esteban y a la Academia de Santo Tomás, de la que fue vicepresidente. En el curso 1899/1900 obtuvo el Grado de Doctor en Derecho. Trabajó en Guadalajara hasta 1907, cuando volvió a Salamanca. En esta segunda etapa salmantina, se alejó de los elementos más tradicionales y reaccionarios de la ciudad. La razón de este cambio se encuentra en su paso por la Universidad de Bolonia (1900-1902), donde frecuentó las clases de Giosuè Carducci y Mario Pilo, y conoció profundamente la obra de Benedetto Croce. Estos autores y el país, sumido en reivindicaciones sociales y religiosas, cambiaron radicalmente la evolución de su pensamiento. En 1911, regresó a su isla y asumió el papel de “educador”, “guía”, “maestro”, “pensador”, “sociólogo”, “intelectual” y “humanista”, apelativos que nos muestran al principal representante del “espíritu del 98” en Canarias. En 1918, fundó la Escuela de Artes Decorativas Luján Pérez, en la que impartió sus celebradas Lecciones de Estética. En 1922 fue nombrado Delegado Regio en Bellas Artes y, en 1934, vocal de la Sociedad Amigos del Arte Néstor de la Torre.

Difundió sus reflexiones sobre literatura, arte, religión, política, etc., a través de artículos, cartas, conversaciones e intervenciones públicas; nunca en un libro. Su primera antología, Crónicas de Fray Lesco, apareció póstumamente (1954).