Un espacio concebido para la difusión de la literatura del Archipiélago, dirigido al público general y a los profesionales de la enseñanza. En la ficha de cada autor, realizada en tono divulgativo por conocidos especialistas, podrás acceder a sus datos esenciales: quiénes son, sus obras, su significación cultural y literaria, bibliografía, recursos multimedia y una selección de sus textos.

Josefina de la Torre

Por Kenia Martín Padilla

Josefina de la Torre fue una escritora grancanaria perteneciente a la Generación del 27. A su labor literaria se unen una serie de actividades artísticas que describen un perfil polifacético: fue cantante y actriz (cine, teatro, radio y televisión), y realizó otras actividades relacionadas con el cine como ayudante de realización, guionista, o voz de doblaje.

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Selección de textos

DEL LIBRO MEDIDA DEL TIEMPO

Noches calientes de estío

apretadas de recuerdos,

que atormentadas y oscuras

cabalgan entre mis sueños:

tus lamentos ateridos

claváronme en sus desvelos

una lanza que me fija

en mitad del pensamiento.

 

Cuando veo mi imagen reflejada

en la luna impasible del espejo,

siento cómo me duele su reflejo

tan fiel a mi verdad enajenada.

Esta forma que late y se rebela,

un tiempo fue de amor y fue de vida;

y aún hoy, que huellas saben de su huido,

queda una voz para su luz en vela.

Pero un día vendrá el irremediable

que a este espejo me asome, ya acabada.

Y la raíz de fuego insobornable

que crece en mi interior, aún no saciada,

conmoverá la cárcel indomable

con su llanto de ruina abandonada.

 

Aquí está mi cadáver,

os lo ofrezco.

Levantad vuestras frentes

y respirad el aire de vuestras alegrías.

Tomad ya mi cadáver.

Se acabaron las dudas,

las grises inquietudes,

las preguntas,

el no saber,

la torpe sospecha.

Mi cadáver es paz.

La paz de vuestras vidas,

de vuestra labor diaria,

de la seguridad de vuestro sueño.

Mi cadáver

os dará ese tranquilo,

individual descanso.

Mi cadáver que,

vedlo,

miradlo bien,

será

un cadáver con los ojos abiertos,

con la frente desnuda

y el corazón despierto,

que espera ese milagro entre los vivos.