Un espacio concebido para la difusión de la literatura del Archipiélago, dirigido al público general y a los profesionales de la enseñanza. En la ficha de cada autor, realizada en tono divulgativo por conocidos especialistas, podrás acceder a sus datos esenciales: quiénes son, sus obras, su significación cultural y literaria, bibliografía, recursos multimedia y una selección de sus textos.

Josefina de la Torre

Por Kenia Martín Padilla

Josefina de la Torre fue una escritora grancanaria perteneciente a la Generación del 27. A su labor literaria se unen una serie de actividades artísticas que describen un perfil polifacético: fue cantante y actriz (cine, teatro, radio y televisión), y realizó otras actividades relacionadas con el cine como ayudante de realización, guionista, o voz de doblaje.

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Selección de textos

DEL LIBRO MEMORIAS DE UNA ESTRELLA

Dos fragmentos

–He escrito mis memorias –empezó diciendo con voz grave–. Todas tenemos algo que contar en la vida, y nosotras, las que nos hemos dedicado al arte, poseemos más episodios, más anécdotas de interés y emoción que nuestras amigas, aquellas que se casaron en una provincia y tuvieron muchos hijos…

Sonrió. No quise interrumpir su silencio, comprendiendo que así facilitaba su confesión.

–Creo que he conseguido hacer un relato interesante… curioso… Y he pensado en ti. Eres periodista, novelista… Tal vez puedas hacer algo… publicarlo acaso.

Se apresuró a mirarme de frente.

–No con mi nombre, claro está… sino como una historia común a todas las que hemos realizado nuestro sueño… ¿Qué te parece?

Le dije que estaba dispuesta a leer el manuscrito, y que si, como no dudaba, me resultaba interesante, lo publicaría. ¿Cómo? Era cosa de pensarlo. ¿Reportaje? ¿Novela?

Entonces la estrella se levantó. El perro se fue con ella y los dos desaparecieron tras un biombo de flores exóticas. No tardaron en regresar. Ella traía entre las manos un cuaderno de piel verde jade, con iniciales doradas. Era bastante voluminoso y estaba escrito con letra apretada. Comprobé que trascendía también a «Sacandale»…


[…]


Ayer me he divertido mucho. ¡Cuánta gente tonta hay en el mundo! Al terminar el trabajo, hubo prueba de actrices. Bueno, al menos ellas decían que lo eran. Se trataba de dos señoritas (esto también lo decían ellas), recomendadas por el guionista, y de las que se venía hablando hacía muchos días. Una de ellas cantaba, tocaba el piano y era actriz de teatro. Una «enciclopedia», como me dijo Josele, el ayudante del director. La otra no sabía hacer ninguna de aquellas cosas. Las dos tenían bonita figura. Pero la «enciclopedia» no era muy guapa; ni fú, ni fá. Y en cambio la otra era preciosísima. Demasiado, para mi modo de ver. Tenía dieciocho años y la otra ¡treinta! El colmo. Total: les dieron a hacer una escena, como prueba. Se trataba de una de las más difíciles, con el protagonista. Las dos mujeres la hicieron. Yo, si he de ser sincera, que a veces hay que ser de todo, diré que la menos bonita la interpretó muy requetebién, con una voz preciosa. La otra, en cambio, estuvo bastante sosita. Pero claro, ¿cómo iban a dudar entre una muchacha de dieciocho años y una vieja de treinta, por mucho piano, mucho canto y muchas tablas que tuviera? Luego me dijo Josele: «Chica, para el cine es preferible una cara bonita que todo el arte del mundo.» Y vaya si tiene razón Josele.